"Ella es un hada del bosque, etérea y frágil, de un lugar que no pertenece a este mundo. Él es un granjero escocés, habituado a lo usual, lo sencillo, al trabajo y al sol. Casi por casualidad, sus vidas chocan.
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Él abandona su mundo y se sume en el de ella, buscando tenerla para siempre. Pero ella vuela y se aleja; alguien de su condición no puede ser atado, ni siquiera por amor. Ni siquiera por él. Ni siquiera aunque ella lo desee.
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Perder las alas significa perder la vida. No ser capaz de volar significa perderlo todo.
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Hay criaturas que han nacido para ser libres."
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Ese es el concepto que siempre se me ha quedado grabado en la mente al ver el ballet La Sylphide. Si me preguntáis, es una obra preciosa, increíblemente inspirada. Obra que, directa pero indirectamente, me recuerda a los nuevos zapatos de Alice and the Pirates, los Syphide Shoes.
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Viéndolos así, da la impresión de que, con ellos puestos, una puede ser capaz de bailar libre como la Sílfide de la historia hasta perderse en su propio mundo. O, al menos, eso pienso yo cuando los veo♥
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Fotografía de Christelle Molard, del Ballet du Rhin, en el papel de la Sílfide.